¿Un año en blanco?

Ha pasado un año ya desde la última vez que escribí aquí. Parece que el 2016 no ha sido muy prolífico en palabras, pero sí lo ha sido en fotografías, viajes, libros y experiencias.

Y es que con las horas devoradas por un trabajo diario, el tiempo que dedico a sacar adelante mis proyectos ha decrecido. No obstante, aunque este tiempo es menor, sin duda es más intenso: estoy inmerso en la construcción de varias ideas, algunas ya asumidas y otras sorpresivamente descubiertas.

 

He de admitir que para mí, no solo este año, sino también el 2015, ha sido el de una interesante evolución, tanto en los temas que me interesan y fotografío, como en su representación. Cada vez se me hace más difícil mirar en blanco y negro, aunque SISTEMA, una idea que dura ya varios años y quien sabe cuando acabará, debe ir en ese sentido.

 

También tengo un renovado interés por el color, por su estética y su realismo. Hasta he abandonado, al menos un poquito, la oscuridad de la noche, pero sin alejarme demasiado: PLAYGROUND, la idea que no puedo sacarme de la cabeza por ahora, se nutre de ella.

 

Seguramente el próximo año tampoco vea el final de ninguno de estos proyectos, y no me importa. Asumo que es un viaje de largo recorrido y estoy disfrutando mucho con lo que estoy obteniendo.

 

Ahora se entiende que haya cuestionado el título de este texto, porque si los años que vienen son como éste, ojalá sean todos "en blanco"...

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